La historia de Punch, una cría de macaco que se volvió viral por aparecer abrazando un peluche tras ser rechazado por su madre, ha conmovido a millones de personas en redes sociales. Pero más allá de lo anecdótico, investigadores señalan que la fuerte reacción emocional que provoca este tipo de contenidos tiene una explicación científica vinculada con cómo los humanos se relacionan con los animales en internet.
Un estudio realizado en 2025 por investigadores de Pekín y del Reino Unido analizó el impacto de los videos de animales en el estado de ánimo de las personas. En el experimento, los participantes vieron distintos tipos de clips y luego respondieron encuestas sobre cómo se sentían. Quienes observaron videos de animales reportaron una disminución en sus niveles de soledad, algo que no ocurrió con videos protagonizados por humanos.
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Los científicos concluyeron que estos contenidos generan un fenómeno llamado “apego animal cibermediado”, informan desde ‘Wired’. Es decir, las personas desarrollan vínculos emocionales con animales que solo conocen a través de pantallas, especialmente cuando los ven repetidamente en fotos o videos.
En el caso de Punch, su historia potencia esa conexión. El pequeño macaco del zoológico japonés de Ichikawa se volvió viral cuando comenzaron a circular imágenes en las que aparece cargando un peluche de orangután, un gesto que muchos interpretaron como una señal de búsqueda de afecto. Esa narrativa facilita que los espectadores proyecten emociones humanas sobre el animal.
Los investigadores explican que este fenómeno también puede entenderse a partir de la llamada teoría de la gestión del estado de ánimo, según la cual las personas consumen ciertos contenidos para regular sus emociones, aliviar el aburrimiento o sentirse mejor. Los animales suelen generar una sensación de cercanía y ternura que favorece ese efecto.
Además, el cerebro humano tiende a interpretar las expresiones de los animales como señales emocionales claras. Esa capacidad de atribuirles pensamientos o sentimientos, combinada con la repetición de imágenes en redes sociales, refuerza la sensación de vínculo y empatía.
En ese sentido, los especialistas señalan que no es el video en sí lo que reduce la soledad, sino el apego emocional que las personas desarrollan hacia los animales que observan en línea. Incluso sin estar físicamente cerca, ver a Punch puede generar una sensación real de conexión y compañía para millones de usuarios en internet.