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Uno de los constructos sociales que ha primado a lo largo de la historia de la humanidad, son los cánones de belleza. Sin duda, esta serie de características que rigen el aspecto físico de una persona han sido una fuerza poderosa para moldear la percepción colectiva de lo que se considera bello o atractivo. Si bien durante mucho tiempo han sido promovidos, incluso de forma subliminal, a través de los diversos canales de comunicación, actualmente, sabemos que estas normas poco realistas y excluyentes, ejercen una profunda influencia en la salud mental de las personas, especialmente, en las mujeres.
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En primer lugar, creo que ninguno de nosotros- hombres o mujeres- somos ajenos a esta situación, ya sea porque alguien ha opinado sobre nuestro físico o porque nos hemos dejado llevar por esta tendencia social de juzgar a los demás. Sin embargo, muchas veces no somos conscientes de las consecuencias de este tipo comentarios, cuyos efectos pueden manifestarse de diversas maneras y variar en intensidad según la vulnerabilidad y las experiencias previas de cada individuo.
Por ello, me gustaría mencionar algunas de las formas en que estos comentarios pueden afectar negativamente a nuestra salud mental:
Definitivamente, las opiniones que resaltan ciertos aspectos del físico, pueden llevarnos a la comparación constante, por lo que podemos empezar a medir nuestra propia valía en función de estándares externos, lo que contribuye a una baja autoestima y una autoimagen negativa. Asimismo, las críticas repetitivas sobre nuestro cuerpo, pueden ser internalizadas y adoptadas como propias, causando así un impacto directo en nuestra confianza y que desarrollemos una percepción negativa de nuestra propia apariencia.
“Evidentemente, las diversas opiniones sobre el cuerpo afectan mucho la autoestima y la autopercepción, ya que se generan una serie de miedos, temores e inseguridades, además de un rechazo hacia el propio cuerpo. Básicamente, pueden causar serias distorsiones de la imagen corporal, es decir, una mujer al verse al espejo puede sentirse fea, gorda, delgada, etc., desencadenando una dismorfofobia. Por esta razón, es fundamental evitar referirnos al aspecto de una persona, aun así, sea con una “buena” intención, puesto que puede ser malinterpretado, ahondar mucho más en estas inseguridades y ocasionar un daño importante en la salud mental”, expresó Liliana Tuñeque, psicoterapeuta de la Clínica Internacional.
Desde luego, las críticas que enfatizan la importancia de cumplir con ciertos estándares de belleza pueden generar una presión significativa sobre las mujeres, generando así una serie de comportamientos alimenticios extremos, como dietas restrictivas, ayuno o ejercicio excesivo, en otras palabras, se pueden desarrollar diversos trastornos, ya sea anorexia, bulimia o vigorexia. En concreto, estos comentarios pueden llevarnos a utilizar la comida como un mecanismo de control en un intento por alcanzar o mantener un cuerpo determinado.
De acuerdo con la psicoterapeuta, la exposición continua a comentarios negativos sobre el cuerpo puede tener un efecto acumulativo a lo largo del tiempo, por lo que este impacto prolongado puede contribuir al desarrollo de trastornos de ansiedad y/o depresión. De igual manera, la atención excesiva a este tipo de juicios, puede llevarnos a una preocupación constante por la apariencia, lo que aumenta los niveles de ansiedad y genera cambios significativos en nuestro estado de ánimo, además supone un riesgo importante para el desarrollo de trastornos alimenticios.

Es esencial reconocer la importancia de fomentar una cultura que promueva la aceptación personal y la diversidad. Por esta razón, la conciencia sobre el impacto de los comentarios sobre el cuerpo en la salud mental puede contribuir a crear entornos más comprensivos y respetuosos.
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Lastimosamente, la vergüenza asociada con la percepción de un cuerpo que no cumple con los estándares de belleza puede causar aislamiento social. Esto quiere decir que, podemos tener una mayor tendencia a evitar situaciones sociales e incluso experimentar la autoexclusión. Igualmente, la baja autoestima derivada de los comentarios negativos puede afectar las relaciones interpersonales, dada que hay una mayor dificultad para establecer conexiones significativas debido a la inseguridad y el temor al rechazo.
“Muchas mujeres prefieren no salir a la calle para evitar estas opiniones no solicitadas, lo que las lleva a no asistir a reuniones sociales, lo que a su vez, dificulta la interacción con el entorno y perjudica las habilidades sociales. Sin lugar a duda, esto puede derivar en cambios en el estado de ánimo, dificultades para conciliar el sueño, baja autoestima, alteraciones del apetito, etc.”, señaló Tuñeque.
Principalmente, considero que, es crucial cambiar la narrativa en torno a la apariencia física de las mujeres. Por lo tanto, es necesario que como sociedad adoptemos un enfoque más inclusivo, con el cual podamos celebrar la diversidad de cuerpos y rompamos con los estereotipos preestablecidos. Asimismo, es fundamental que se promueva una cultura que sepa valorar a las mujeres por sus logros, habilidades y personalidad, en lugar de únicamente por su apariencia.
“Es importante tomar conciencia de la gravedad y el daño que pueden producir nuestras palabras, por esta razón, debemos cuidar mucho lo que decimos y cómo lo expresamos. En efecto, es esencial proporcionar una formación en empatía y respeto desde edades tempranas, en donde se busque desarrollar habilidades sociales que promuevan la comprensión y la aceptación mutua, con el fin de disminuir la propagación de comentarios negativos”, enfatizó la psicóloga de la Clínica Internacional.
De igual modo, como refirió Silvana Musante, es primordial que las marcas tengan un propósito que esté orientado a generar un bien en la sociedad, en especial, teniendo en cuenta el gran impacto que la publicidad y las redes sociales ejercen sobre las personas. Por este motivo, es sustancial promover mensajes positivos y empoderadores sobre el cuerpo y la autoimagen, así como fomentar la diversidad y la equidad de género.














