Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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La deflagración en el kilómetro 43 del ducto de Camisea generó una restricción severa en la producción de gas natural, un combustible compuesto principalmente por metano y menos contaminante por su composición química, pues genera menos dióxido de carbono.
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Ante el cierre de ambas ductos, Pluspetrol confirmó el 4 de marzo la interrupción del traslado de líquido de gas natural a Pisco para la producción de GLP, distribuyendo y racionando las existencias para Lima y el sur del país, por un periodo de al menos 14 días (contados desde el 1 de marzo), tiempo calculado para la reparación del ducto.

GLP agotado en el grifo Gamarra. Foto: GEC.
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Las consecuencias ya se sienten en el centro y el sur del Perú. De acuerdo con la plataforma Facilito, el GLP vehicular solo en Lima registra precios máximos de S/14 por galón, cuando la semana pasada no superaba los S/6. En tanto, el GLP envasado —el balón doméstico de 10 kilos— cuesta hasta S/65 en la capital.
¿Nos hemos quedado sin GLP?
Según un comunicado del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), Pluspetrol cuenta con reservas de GLP suficientes para abastecer el mercado durante 12 días. Asimismo, de acuerdo con información del sistema Documentos SCOP de este regulador, el Consorcio Camisea produce alrededor del 60% del GLP que se consume en el país, es decir, cerca de 43.000 barriles diarios (MBDC), frente a una demanda nacional de 71 MBDC, según reportes de enero. El resto del suministro proviene de importaciones y de la producción de Petro-Perú en la Refinería Talara, que no supera el 7% del total.
Precisamente, en paralelo a la reparación del ducto de Camisea, importadores están programando compras internacionales, comentó el exviceministro de Energía y Minas, Arturo Vásquez a este Diario, aunque con precios más elevados y mayores tiempos de traslado debido a la escasez internacional de GLP.
“Nos ha afectado el problema de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, porque Irán está primero cerrando el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% de la oferta de petróleo —recordemos que del petróleo también se obtiene GLP, por un proceso de refinación—. Además, en Europa y Estados Unidos están en invierno, y ahí se usa el GLP para la calefacción; por lo tanto, la importación puede tomar un poco más de tiempo debido a la necesidad de buscar contratos de importación en emergencia”, detalló Vásquez.
Mientras tanto, el exfuncionario sugirió al gobierno la liberación de las reservas de emergencia de los operadores de GLP, previstas en el reglamento del Decreto Supremo N.° 030-98-EM. Estas podrían permitir el abastecimiento por unos diez días adicionales, tiempo suficiente para que lleguen las importaciones o se reparen los ductos afectados.
Alternativas ante potencial escasez de GLP
Aunque el precio del GLP se ha incrementado, este combustible sigue siendo más barato que la gasolina —una alternativa al GNV—. Esto ha llevado a que algunos conductores abastezcan sus vehículos con gas licuado de petróleo pese a contar con sistemas adaptados para gas natural, lo que ha derivado en incendios en los sistemas de combustible e incluso en la pérdida total de algunas unidades.
Sobre ello, Vásquez pidió a la ciudadanía no realizar este tipo de maniobras, pues podrían desencadenar incendios en el motor.

¿Habrá gas suficiente? Rotura de gasoducto deja al país al borde del desabastecimiento de GLP y GNV. (Foto: MTC) / Oscar Farje – MEM
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“El GNV trabaja a una mayor presión, por ello se utiliza un sistema de compresión. Los inyectores de GNV al motor tienen una tecnología diseñada para operar en alta presión. Entonces, el auto que está convertido a GNV, de ninguna manera puede usar líquidos como GLP. Esta práctica debería estar prohibida totalmente. El GLP solamente se utiliza para aquellos vehículos que han sido convertidos con un kit de conversión de GLP, usualmente de quinta generación. Nada más. Y tampoco un vehículo de GLP puede usar gas natural, es imposible”, refirió.
¿Cuáles son las diferencias entre el GNV y el GLP?
La principal diferencia entre el gas natural vehicular (GNV) y el gas licuado de petróleo (GLP) está en su composición y estado físico. El GNV está compuesto principalmente por metano y se mantiene en estado gaseoso, mientras que el GLP es una mezcla de propano y butano almacenada en estado líquido.
Esta diferencia incide en el rendimiento del motor, la autonomía del vehículo y el costo de conversión. En general, el GNV ofrece mayor rendimiento y menores emisiones contaminantes, aunque su red de abastecimiento es más limitada. El GLP, en cambio, cuenta con una infraestructura de distribución más amplia y conversiones más económicas.

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En el caso del GNV, su combustión más limpia ayuda a reducir el desgaste del motor y a mantener en mejor estado los aceites y las bujías. Además, tiene menor contenido de azufre, lo que lo convierte en una alternativa más amigable con el ambiente.
Las conversiones deben realizarse en talleres autorizados por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones del Perú. Tras la certificación, se instala un chip que permite al vehículo acceder al Sistema de Control de Carga de GNV administrado por Cofide.
Por su parte, el GLP tampoco emite residuos contaminantes como plomo o azufre y, al igual que la gasolina, genera una película protectora que ayuda a preservar las partes metálicas del motor y los inyectores. Además, su disponibilidad en el país es mayor.
El Osinergmin descartó un alza en los precios de la electricidad a raíz del desabastecimiento de gas natural. Sin embargo, Roberto Santiváñez, presidente de la Asociación de Consumidores del Gas en el Perú, opinó lo contrario.
En declaraciones a El Comercio, señaló que si bien los usuarios regulados —principalmente hogares— aún no han percibido un aumento en sus recibos de luz, los operadores eléctricos sí enfrentan mayores costos. Estos incrementos podrían trasladarse a los usuarios en la siguiente revisión tarifaria, lo que eventualmente ocasionaría un alza en los recibos de electricidad hacia mayo, aproximadamente.
Para generar electricidad se utiliza energía proveniente de centrales solares, eólicas, hidroeléctricas y de plantas que operan con gas natural de Consorcio Camisea. La participación de cada fuente depende de su costo de generación: las más baratas ingresan primero al sistema.
En ese proceso, el Comité de Operación Económica del Sistema (COES) determina qué centrales producirán electricidad —primero las de menor costo y luego las más caras si la demanda lo requiere—. Aunque cada tecnología tiene costos distintos, toda la energía se remunera al precio de la última central que entra a operar en el sistema.














