En una entrevista con El Comercio, Álvarez dijo que Jerí “ha tomado bien” su destitución, “porque ya era un resultado previsible”.
— ¿Cómo ha tomado su censura el saliente presidente Jerí? ¿Usted estuvo a su lado cuando se dio la votación del Congreso?
No, yo estuve en pleno almuerzo en mi oficina, pero ya teníamos conocimiento de cuál iba a ser el desenlace. El presidente Jerí ha estado en su oficina presumiblemente con su grupo íntimo de asesores y entiendo que lo ha tomado bien, porque ya era un resultado previsible y en realidad como cualquier político tiene que aceptar democráticamente la decisión del Congreso.
— El último lunes, la congresista Ana Zegarra (Somos Perú) estuvo reunida con el presidente Jerí durante cuatro horas y media. ¿Hubo una coordinación directa entre el gobierno y la bancada de Somos Perú para la presentación de la cuestión de orden, que planteaba que el mandatario debía ser sometido a un proceso de vacancia y no de censura?
No, no tengo ese detalle porque nosotros como ejecutivo no hemos coordinado actividades del Legislativo, más bien ojalá que no sea entendido como también un intercambio de favores íntimos como sucedió con los con las asistentes y auxiliares.
— Usted ha sido presidente del Tribunal Constitucional. ¿Qué correspondía en este caso? ¿La vacancia o la censura? La congresista Patricia Juárez calificó la destitución de Jerí como un “golpe parlamentario”.
En realidad, es una infracción constitucional, no es un golpe. Es una infracción constitucional porque lo que correspondía es la vacancia, considerando los argumentos establecidos claramente por la Asociación Peruana de Derecho Constitucional. Esta, en un pronunciamiento impecable, señaló que, si se quería vacar a Jerí por los actos como presidente, tendría que atacárselo directamente como presidente de la República, ya que juró el cargo, usa la banda presidencial, representó al Perú a nivel internacional y fue comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Por tanto, la interpretación forzada de la época de Valentín Paniagua no venía al caso.
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— ¿La censura al presidente se da por intereses electorales?
Indudablemente. Los actos que se le adjudican al presidente Jerí, primero, no revisten delito alguno. No hubo denuncias, acoso, hostigamiento ni connotación de delito; además, ya estaban abiertas las investigaciones en el Ministerio Público. Si no hubiese habido un interés [electoral], se habría decidido dejar que continúen esas investigaciones y, si aparecía algún indicio de delito, iniciar una vacancia presidencial.
— ¿El presidente Jerí va a regresar a su curul en el Congreso? ¿Va a contribuir con las investigaciones en su contra?
Sí, definitivamente su futuro político depende de que las investigaciones sigan su curso y que, como es previsible, no se encuentre mayor elemento de delito y él pueda continuar su carrera política en el partido que mejor lo tenga.
— ¿Y cabe alguna autocrítica, primer ministro? Hace un mes y días, se reveló que el presidente Jerí ingresó encapuchado a un chifa. Y él ofreció diferentes versiones. Tampoco fue consistente en su presentación ante el Congreso.
Yo creo que sí. No se supo comunicar desde un inicio cuál había sido el propósito [de la visita al chifa] y entre las versiones que se dieron hubo algunas contradicciones, aparentemente. Básicamente hasta la fecha no se ha encontrado indicios de delito alguno. Y si algo hay que corregir es que nunca más en su vida vuelva a usar una capucha. Pero más allá de eso, no hay una falta, infracción o intercambio de favores indebido.
— Y la inexperiencia, que usted mencionó en El Comercio, ¿le ha jugado en contra al presidente en esta oportunidad?
Creo que básicamente todo político aprende con los años. Maurice Duverger decía que el verdadero político es el parlamentario de segundo período; cualquier parlamentario de primer período es un aprendiz. Recién en el segundo período se puede considerar un político verdadero. En ese sentido, todo político en su primer mandato está aprendiendo. Tener grandes responsabilidades entraña grandes riesgos y las apariencias muchas veces en política son más importantes que las verdades.
“Las apariencias muchas veces en política son más importantes que las verdades”, afirmó Álvarez. (Foto: Joel Alonzo/ Archivo El Comercio)














