A José Jerí, la factura del chifa se la cobró el Congreso. Apenas cuatro meses después de asumir la encargatura de la Presidencia de la República, fue censurado este martes 17 por sostener reuniones no transparentes con empresarios chinos; a una de ellas, incluso, acudió encapuchado.
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Aunque Jerí llegó a Palacio bajo la promesa de una transición breve y ordenada, en pocas semanas quedó envuelto en tramas de presunto tráfico de influencias, no solo por sus reuniones no registradas con empresarios chinos, sino también por la contratación en el Estado de mujeres que previamente lo visitaron en Palacio.
Por ello -y en un contexto de campaña electoral– antiguos aliados le dieron la espalda, entre ellos los legisladores de Alianza para el Progreso, Perú Libre y Acción Popular. La censura se aprobó con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones.
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El Congreso designará a un nuevo presidente encargado este miércoles 18. Mientras tanto, ¿hay un vacío de poder?, ¿quién asume la responsabilidad ante una eventual emergencia? El Comercio trasladó estas y otras interrogantes a los constitucionalistas Erick Urbina, Natale Amprimo y Heber Campos.
“Estamos en una situación de cierto limbo”, explicó Amprimo. No obstante, precisó que, “de requerirse una actuación urgente, el presidente encargado del Congreso es quien asumiría”; es decir, el legislador Fernando Rospigliosi (Fuerza Popular), quien se había mostrado públicamente en contra de la salida de Jerí.
Amprimo precisó que el aparato estatal no se detiene. “Los ministros siguen en su puesto hasta que no se nombre a su reemplazo; en consecuencia, el Estado no se paraliza”, dijo.
El especialista añadió una lectura política: “No va a pasar nada”, sostuvo, salvo que “se acabaron las reuniones con empresarios cuestionables, ya no vamos a tener un presidente encapuchado entrando a un chifa ni reuniéndose con chicas en Palacio de Gobierno”.
En la misma línea, Erick Urbina coincidió en que “no hay vacío de poder” porque los ministros permanecen en el cargo. Precisó que Jerí deja de ser presidente casi de inmediato, una vez notificada formalmente la censura.
“Basta con que el Congreso de la República le notifique”, señaló.
En términos prácticos, el mandatario censurado ya no puede firmar nuevas resoluciones.
“La firma del presidente por sí sola no vale sin la firma de los ministros. No creo que ningún ministro se arriesgue a firmar cosas del señor Jerí en este momento”, apuntó Amprimo.
En contraste, Heber Campos señaló que “en términos formales, no hay un presidente a cargo en este momento. En efecto, se ha producido un vacío de poder”.
Campos añadió: “El Congreso debe resolverlo de inmediato. Todo hace indicar que se tomará, al menos, un día para ello. Esto revela la irresponsabilidad del Congreso. Si existían los votos para la censura, también debían haberlos para elegir, cuanto antes, a su reemplazo”.
Además, precisó que aunque los ministros permanecen en el cargo hasta que asumen los nuevos integrantes del Gabinete, “su rol se circunscribe a tareas administrativas”.
“No están en condiciones de adoptar decisiones políticas”, advirtió. “Debemos estar muy atentos para que actúen con la prudencia debida”.
El nuevo presidente encargado que designe el Congreso este miércoles 18 asumirá el cargo por solo cinco meses. Podría cambiar todo el Gabinete Ministerial o ratificar a algunos de los actuales ministros.














