El 58,1% de las ventas gravadas en el Perú fue generado por apenas el 0,01% de las grandes empresas del país en 2024. Esta fotografía no solo evidencia el alto nivel de concentración de la facturación empresarial, sino que constituye el punto de partida para dimensionar el peso y la relevancia de la empresa familiar en la economía peruana, una vez que alcanza niveles de prestigio y escala reflejados en una elevada facturación.
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Más allá de su peso en la facturación, estas compañías concentran también el 36,7% del empleo formal en el país y presentan una amplia diversificación sectorial. El comercio lidera la lista, con el 36,3% de las empresas, seguido por la manufactura (16,4%) y el transporte, que concentra cerca del 10%. Sin embargo, los mayores ingresos promedio por empresa se registran en los sectores de finanzas, minería y electricidad.
Luccia Reynoso, presidenta del Instituto de la Empresa Familiar Peruana (ILAFEP), explicó que la Base Cátedra 3.000 constituye el primer paso de una investigación más amplia orientada a identificar, dentro de este grupo, qué empresas son familiares. Es decir, aquellas que pertenecen a una o más familias, cuyos miembros —al menos uno— participan activamente en la dirección y/o gestión, y que, además, mantienen un compromiso explícito con la continuidad y trascendencia generacional.
El objetivo del estudio, añadió, va más allá de describir la situación actual de las empresas familiares y sus prácticas de gobierno corporativo. También busca fortalecer la cultura empresarial en el país, abordando aspectos como el emprendedurismo, la gestión patrimonial y la necesidad de políticas públicas que contribuyan a la continuidad de estas organizaciones, por ejemplo -refirió Reynoso- las que se imparten en algunos países de Europa donde se educa desde la niñez sobre gobierno de empresas familiares.
Desde otra perspectiva, César Cáceres Dagnino, director del Centro de Familias Empresarias y Empresas Familiares de la Universidad de Piura, advirtió que detrás de la fuerte concentración de ingresos y empleo conviven empresas con características muy distintas, lo que exige un enfoque diferenciado desde el Estado.
“Las políticas públicas homogéneas no funcionan [es decir aquellas que se imparten para todas las empresas por igual]. Necesitamos políticas diferenciadas [por rubro y tamaño], porque estas 3.000 empresas son diversas en sectores, tamaños y naturaleza, y las medidas deben responder a esa heterogeneidad”, indicó.
Cáceres Dagnino detalló, además, que tras la consolidación de la base de datos, el siguiente paso será contactar a los líderes empresariales para aplicar una encuesta específica. A partir del análisis de esos resultados, se espera dimensionar con mayor precisión la presencia y el peso de las empresas familiares en la economía peruana.














