La tensión entre Estados Unidos y Canadá ha ido en aumento desde que Donald Trump volvió al poder hace poco más de un año. Ambas naciones han chocado por la dura política comercial del presidente republicano, que incluso fue más allá y llegó a expresar públicamente su deseo de que el territorio canadiense se convierta en el estado número 51 de su país. En las últimas semanas un puente internacional se sumó a los motivos de disputa y ya desata el enojo del inquilino de la Casa Blanca.
En el centro de la nueva controversia está el Puente Internacional Gordie Howe, nombrado en honor a una estrella de hockey de los Red Wings de Detroit nacida en Canadá. La estructura, cuya construcción empezó en el 2018, prevé conectar Detroit (Michigan) con la canadiense Windsor (Ontario) para mejorar las opciones de comercio y turismo en la zona y aliviar la congestión sobre el puente Ambassador y el túnel Detroit-Windsor, el corredor comercial más transitado entre ambos países.
La apertura del puente está programada para los primeros meses de este año, pero el lunes 9 Trump anunció que impedirá su inauguración.
“No permitiré que este puente se abra hasta que Estados Unidos reciba una compensación completa por todo lo que le hemos dado y, además, hasta que Canadá trate a Estados Unidos con la justicia y el respeto que merecemos”, escribió en Truth Social.
Canadá pagó la construcción del proyecto, pero el acuerdo estipula que los gobiernos de Canadá y Michigan compartirán la propiedad del puente, algo que, aparentemente, no complace a Trump.
El presidente republicano exige que Canadá ceda al menos la mitad de la propiedad del puente y acepte otras demandas no especificadas. También se queja de que Canadá no utilizó acero estadounidense para construirlo y afirma que Estados Unidos no obtendría nada si el puente se inaugura en las condiciones actuales.
“El hecho de que Canadá controlará lo que cruza el Puente Gordie Howe y es propietario de la tierra en ambos lados es inaceptable para el presidente”, dijo el martes 10 la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. “También es inaceptable que no se construya más de este puente con más materiales fabricados en Estados Unidos”, agregó.
Por el momento no está claro cómo Trump bloquearía la apertura del puente Gordie Howe, que sigue en construcción.
La página web del proyecto señala que la construcción del puente fue negociada por el exgobernador republicano de Michigan, Rick Snyder, y financiada por el gobierno canadiense.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, llamó a Trump el martes y le explicó que su país pagó por el puente y le reiteró que espera “con ansias” su inauguración, según reveló tras la conversación.
El diario “The New York Times” detalla que el proyecto costó 6.400 millones de dólares canadienses, o 4.700 millones de dólares.
En medio de la controversia, Stacey LaRouche, secretaria de prensa de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, enfatizó que el puente será operado bajo un acuerdo de propiedad conjunta entre Michigan y Canadá y destacó los beneficios que la construcción traerá para Michigan pues será “el cruce comercial más concurrido en América del Norte”.
El puente es “bueno para los trabajadores de Michigan y es bueno para la industria automotriz de Michigan”, afirmó.
Trump ha dejado claro que no teme romper su relación con Canadá, un aliado comercial de Washington en la región.
El presidente amenazó con imponer aranceles del 100% a Canadá tras una visita de Carney a China el mes pasado en la que el primer ministro canadiense selló un acuerdo comercial preliminar con el gigante asiático.
“La última andanada del Sr. Trump llega en un momento particularmente tenso en la relación entre ambos aliados y principales socios comerciales. Desde su elección, Trump ha amenazado a Canadá, cuestionando su soberanía y nivelando los aranceles en algunas de sus industrias clave, como el acero, la madera y la automoción”, señala “The New York Times”.
Además, se espera que Canadá y Estados Unidos, junto con México, revisen este año su acuerdo de libre comercio, en una conversaciones que se prevén tensas por la dura postura comercial de Trump.
Por su parte, Carney, ha hablado sin reparos contra la coerción económica por parte de Estados Unidos. Durante el Foro Económico Mundial en Davos el mes pasado, advirtió que el sistema de gobernanza global enfrenta “una ruptura”, en una referencia a Trump, sin mencionarlo directamente, e instó a las potencias medias a unirse para defender sus intereses.
“Canadá recibe muchas cosas gratis de nosotros, por cierto. Deberían estar agradecidos también, pero no lo están. Ayer vi a su primer ministro. No estaba tan agradecido”, dijo Trump al público luego del mensaje del primer ministro canadiente. “Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuérdelo, Mark, la próxima vez que haga sus declaraciones”.













