Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Hasta el momento, Perú ha declarado en emergencia a 519 distritos en 24 departamentos, debido a los desbordes e inundaciones que están ocurriendo como consecuencia de intensas lluvias en todo el país. La primera declaratoria de emergencia se dio el 19 de diciembre de 2025, posteriormente se emitieron otros tres decretos supremos. La mayor parte de los distritos se declararon en emergencia entre el 9 de enero (382) y el 18 de enero (134).
Las inundaciones y huaicos o deslizamientos de tierra han ocasionado, desde diciembre de 2025 hasta el momento, 56 personas fallecidas y dos desaparecidos, de ellos, 15 fueron por tormentas eléctricas, el resto están relacionados con huaicos y deslizamientos, entre otras causas, según informó el jefe de Defensa Civil, Luis Arroyo Sánchez, quien este 4 de enero anunció que la institución ha recomendado al Gobierno que se declare en emergencia, de manera adicional, otros 179 distritos. “Esto significa que tendríamos 698 distritos en estado de emergencia, que representa el 37 % de todos los distritos en Perú”.

Más de 4000 damnificados ha dejado hasta el momento la temporada de lluvias en Perú. Foto: Defensa Civil
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La cifra de damnificados supera los 4000, indica el jefe de Defensa Civil, y entre las regiones más afectadas figuran Cajamarca, seguida de Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Piura, entre las cinco primeras de la lista. El último reporte de esta institución, publicado el 3 de febrero, informa sobre el aumento del caudal en nueve ríos en todo el país, tres de ellos en riesgo alto: Huallaga, Ucayali y Marañón.
A inicios de 2026, Mongabay Latam reportó sobre la situación de emergencia que enfrentaba la región de Ucayali, principalmente la provincia de Purús, debido a las intensas lluvias que caían en la Amazonía peruana. En ese momento, más de 15 comunidades indígenas resultaron afectadas —por lo menos 150 familias— y alrededor de 160 hectáreas de cultivo.
“Los meses de enero, febrero y marzo son los más lluviosos, pero dentro de los tres, febrero y marzo tienen los picos más altos” declara Patricia Rivera, especialista de la Subdirección de Predicción Climática del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), en conversación con Mongabay Latam. “Esperemos que para abril estas condiciones empiecen a normalizarse”, agrega.

Las inundaciones en la provincia de Purús, en la región amazónica de Ucayali, han arrasado con los cultivos de 15 comunidades indígenas. Foto: cortesía Feconapu / ORAU
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Especialistas consultados por Mongabay Latam cuestionan que cada año, durante la temporada de lluvia, se repitan situaciones de emergencia que afectan a miles de personas y a la infraestructura en el país. Muchas de estas consecuencias, advierten, se deben a la deficiencias en la prevención. Sin embargo, también mencionan los cambios en los patrones de las lluvias que pueden estar ocurriendo debido al cambio climático.
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“Las lluvias se repiten todos los años”, comenta la representante del Senamhi, pero este año, “en el caso de la Amazonía ha habido un mayor incremento de lluvias”. “Esa región es lluviosa durante todo el año, pero esta temporada, desde enero, se han presentado lluvias mucho más intensas de lo normal, por eso han ocurrido los eventos de desborde de ríos y deslizamientos”. Rivera explica que se espera que continúe este comportamiento de lluvias intensas y frecuentes, principalmente para el centro del país.
La funcionaria del Senamhi menciona que los meses previos a las lluvias, noviembre y diciembre, “fueron bastante secos”, lo que ocasionó que baje un poco el caudal de los ríos. “Con estas lluvias se está recuperando el caudal para algunos reservorios, principalmente, en la sierra occidental”.

Los meses de enero, febrero y marzo son los más lluviosos en Perú. Foto: Agencia Andina
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El Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción de Riesgo de Desastres (Cenepred) publicó un documento que ofrece el escenario de riesgo por lluvias para el periodo de febrero a abril. En el informe se precisa que entre febrero y abril se prevén lluvias entre moderada intensidad a superiores a lo normal, tanto en la costa como en la sierra y en la selva. Según este informe más de 1 300 000 personas están en riesgo muy alto por las inundaciones en los próximos dos meses y más de 9 000 000 de personas se encuentran en riesgo alto.
“El cambio climático o calentamiento global ha cambiado justamente esos patrones de lluvia”, señala Armando Valdés-Velásquez, director del Laboratorio de Ecosalud y Ecología Urbana de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, y agrega: “Hemos modificado los ecosistemas que podrían estar ayudando a contener las inundaciones”.
Valdés-Velásquez señala que muchos de los ecosistemas que se están modificando servían para reducir las consecuencias de los desastres causados por eventos climáticos. En ese sentido, pone como ejemplo la Amazonía, donde la tala de los árboles está provocando una menor absorción de agua hacia los suelos, las plantas y los humedales. Menciona, además, que la pérdida de bofedales es un serio problema porque justamente son estos ecosistemas los que actúan como esponjas que acumulan agua.
“Los bosques en general, pero también los bosques húmedos, antárticos, los aguajales, las riberas de río y, obviamente, todo lo que se deforesta, todo lo que se tala excesivamente reduce la capacidad de los ecosistemas de poder minimizar los riesgos”, aclara Valdés-Velásquez.

Un informe del Cenepred menciona la posibilidad de que este año se presente el fenómeno de El Niño. Foto: Agencia Andina
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Otro tema que aborda Valdés-Velásquez es que no se considera a la naturaleza como parte del desarrollo, es decir, que no se piensa “en soluciones basadas en la naturaleza”. Por ejemplo, comenta, cuando se presentan las inundaciones lo que se tratara es de “construir infraestructura gris, canalizar ríos, poner barreras de piedra, de cemento, que tienen un gran problema, no evitan la situación”. “Por un lado estamos destruyendo y por otro lado no estamos viendo la capacidad de solución y de adaptación que podría tener la naturaleza para nosotros”.
Si vemos los planes de desarrollo urbanos y rurales, comenta Valdés-Velásquez, la mayoría está enfocado en infraestructura gris y no en infraestructura verde que podría ser una forma más rentable a largo plazo y, probablemente, mejor adaptado al cambio climático.
Uno de los temas que se cuestiona es el nivel de prevención para la temporada de lluvias, así como para sus posibles consecuencias, como los deslizamientos o huaicos e inundaciones. “Son fenómenos recurrentes, que llegan todos los años, y que nos invita a reflexionar y a reconocer que aún no hay lecciones aprendidas”, sentencia Juvenal Medina, del Centro de Estudios y Prevención de Desastres (Predes).
Medina menciona que son varios los factores que no permiten una prevención adecuada. Uno de ellos es “la crisis que vive el país desde el punto de vista político, ético y de la corrupción, porque no se hacen bien las cosas”. “No se orientan bien los recursos para crear condiciones seguras y evitar que estos eventos recurrentes, que ya los conocemos, nos sigan golpeando. No es un problema de la naturaleza, sino un problema de la sociedad, de la institucionalidad, de las decisiones equivocadas y las negligencias”.














