Nada provoca más debate que una premiación. Y en la música de hoy, donde hay tanta sobreoferta como desacuerdo sobre qué importa, la llegada de una nueva entrega de los Grammy se vuelve cada vez más problemática. En 2026, plantearse si los Grammy todavía significan algo no es capricho. Las galas de premios son ejercicios de autocontemplación de una industria que se mira y se premia a sí misma. El problema llega cuando el espejo ya no refleja lo que pasa afuera.
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Lady Gaga regresa con “Mayhem”, su disco más sólido en años y una vuelta decidida al pop electrónico que la consagró. Hay una ironía persistente en su caso: pese a acumular estatuillas por docenas, Gaga nunca ha ganado en ninguna de las cuatro categorías mayores (grabación del año, disco del año, canción del año, mejor nuevo artista). La edición de 2026 podría romper ese patrón, no tanto por “Mayhem” en sí mismo, sino como reconocimiento tardío a quien ha sido una de las indudables arquitectas del pop contemporáneo.

Apt. de Rosé y Bruno Mars fue una de las más escuchadas del 2025 en la plataforma de Apple Music.| Foto: ROSÉ (Facebook)
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Y luego está el factor coreano, quizás el síntoma más elocuente del nuevo orden musical. Rosé, de Blackpink, pelea por canción del año y grabación del año con “APT.”, el tema junto a Bruno Mars del que fue imposible escapar en 2025. Una victoria suya sería un triunfo individual y la confirmación de que una artista nacida en Nueva Zelanda, de padres coreanos y formada en Seúl, puede ocupar el centro del pop global. “APT.” fue la canción más reproducida en Apple Music durante 2025 y también la más identificada vía Shazam.
A eso se suma la nominación de “Golden”, parte de la banda sonora de “Las guerreras K-pop”, a canción del año: un caso surgido directamente del ecosistema digital y el ‘fandom’ transnacional. Que un tema vinculado a una película de animación sobre la cultura de Corea compita en categoría mayor, más que anécdota, sería una evidencia de que las viejas jerarquías entre ‘mainstream’, cultura alta y cultura de nicho colapsaron. Lo que hace una década se habría despachado como una extravagancia o un fenómeno de culto hoy disputa el premio en igualdad de condiciones. Y podría llevárselo.
Otra categoría que suele funcionar como termómetro generacional es Mejor Nuevo Artista, quizá la más interesante de todas, porque, en el mejor de los casos, no premia una obra sino una promesa. Más allá de la paradoja —que el Grammy siga llamando “nuevos” a músicos que ya tienen varios años y discos a cuestas—, sigue siendo revelador ver por dónde van los tiros. Los nominados de este año —Addison Rae, Alex Warren, KATSEYE, Leon Thomas, The Marías, SOMBR, Olivia Dean y Lola Young— dibujan un mapa bastante claro de cómo se está moviendo hoy la industria.

El álbum “Addison” debutó en el top 4 del Billboard 200 en 2025(Foto: Addison Rae / Instagram)
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En el extremo más sintomático está Addison Rae, una influencer surgida de TikTok que ha protagonizado uno de los saltos más inesperados hacia la música pop, confirmando que la fama ya no nace necesariamente del talento artístico, sino de la visibilidad previa, incluso cuando ese talento —como en su caso, demostrado en su debut homónimo— sí existe. Pocos discos gustaron más el año pasado que el disco de Rae, en clave electrónica dance e hyperpop. Igual de consolidado aparece Alex Warren, que pasó de creador digital a fenómeno global con “Ordinary”, una canción que fue número uno durante varias semanas y lo instaló de golpe en el centro del mainstream.

KATSEYE en los MTV VMA.
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En el otro polo está Olivia Dean, una de las voces más interesantes del pop británico reciente, cuya música de raíz soul y sensibilidad retro ha sido comparada con la de Amy Winehouse, y que representa una idea más clásica —y casi nostálgica— del artista que se abre paso desde la canción. Entre todos ellos se ubica KATSEYE, un grupo formado bajo el modelo híbrido entre la industria pop estadounidense y el sistema K-pop, pensado desde su origen para un mercado global, multilingüe y multiplataforma. Que todos convivan en una misma categoría dice menos sobre quién es realmente “nuevo” y más sobre una industria que todavía intenta entender de dónde viene hoy el éxito.











