No es la primera vez que ocurre una situación similar durante las celebraciones de Año Nuevo en el distrito. Aunque la municipalidad había anunciado medidas para revalorizar la zona y no otorgó autorización para la reunión, los vecinos aseguran que el problema se repitió y que no hubo acciones para evitarlo.
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María, a quien llamaremos así pues prefirió mantener su identidad en reserva, señaló que en la zona existe un parque donde habitualmente se congregan personas. “No había ningún permiso. Es más, el 30 de diciembre trabajadores de la municipalidad pasaron repartiendo una carta a los vecinos, donde indicaban que la fiesta estaba prohibida y que, si se realizaba, llamáramos a la central para que ellos intervinieran”, relató.

“Cuando vinieron a mi casa les pregunté qué pasaría si igual se hacía la fiesta, y me dijeron que llamara y ellos vendrían a detenerla. Todos estábamos convencidos de que no se iba a realizar. A las 10 de la noche del 31 aún no había gente en el Triángulo, pero a las 11 empezaron a llegar y a las 5 de la mañana la zona ya había colapsado. Las veredas, los carros y hasta los árboles estaban orinados. Hombres y mujeres se bajaban el pantalón para miccionar, todos estaban tomando. Me quedé despierta hasta las 6:40 a. m. del 1 de enero porque vigilaba que no orinaran ni vomitaran la pared de mi casa”, agregó.
María indicó que muchas de las personas que llegaron al lugar provenían de otros distritos y que, al día siguiente, la zona amaneció llena de basura. “Lo que más cólera me da es que la municipalidad venga un día antes, puerta por puerta, a decir que no van a permitir que pase esto, y al final termine pasando”, afirmó.
Según contó, al reclamar al personal municipal por la falta de intervención, la respuesta fue hostil. “Les pedí explicaciones y fueron agresivos. Solo me dijeron ‘déjenos trabajar, ¿qué quiere que hagamos?’ Lo único que quiero es que no me mientan. Si me dicen con seguridad que no habrá fiesta y luego todo termina hecho un desastre, ¿por qué afirman cosas que no van a cumplir?”, cuestionó.

El Comercio accedió a la carta entregada a los vecinos, en la que la Subgerencia de Fiscalización y Coactiva Administrativa de la Municipalidad de Barranco informa que el evento promocionado como “fiesta de fin de año” en el Triángulo de Barranco no contaba con autorización, por lo que no estaba permitida su realización.
“De llevarse a cabo sin contar con las autorizaciones respectivas, esta subgerencia procederá a aplicar las sanciones correspondientes. La realización de actividades que impliquen perturbación de la tranquilidad puede acarrear multas administrativas”, señala el documento. Según la comunicación, la multa por perturbar la tranquilidad de los vecinos asciende a S/ 3.210 y por producir ruidos molestos, a S/ 4.280.
Otra vecina explicó que el año pasado la municipalidad intentó revalorizar la zona mediante la instalación de ferias itinerantes. Sin embargo, afirmó que durante las celebraciones de Año Nuevo se mantiene el consumo de alcohol y tabaco en la vía pública.
“Había un toldo donde despachaban tragos como chilcanos y cuba libres, luces, parlantes y gente en todas las calles aledañas. No había ningún tipo de supervisión. Recién a las 5:31 a. m. llegó el serenazgo. Llamé por teléfono para pedir explicaciones, pero me colgaron. Los vecinos adoramos nuestro distrito, pero no nos gusta que venga gente de otros lados a destruirlo”, expresó.
Irving Barahona, abogado especialista en derecho administrativo, explicó a El Comercio que la municipalidad sí estaba obligada a intervenir, conforme al artículo 85 de la Ley Orgánica de Municipalidades (LOM). Además, recordó que existe una prohibición expresa; el Reglamento de la Ley N.° 28681 (D.S. N.° 012-2009-SA), en su artículo 12, prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública sin excepción.
“La entidad podría haber incurrido en una omisión de funciones. Al informar a los ciudadanos que habría control, se habría generado una confianza legítima, conforme al principio de predictibilidad establecido en la Ley N.° 27444. En el plano penal, la situación sería aún más compleja. El artículo 377 del Código Penal señala textualmente ‘el funcionario público que, ilegalmente, omite, rehúsa o retarda algún acto de su cargo será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de dos años’”, agregó.
En este escenario, el especialista sostuvo que los vecinos serían afectados directos por una deficiente prestación de los servicios públicos. Por ello, podrían solicitar formalmente a la alcaldesa y al Concejo Municipal que expliquen el destino de los recursos asignados a la Gerencia de Seguridad Ciudadana y Fiscalización para esa fecha específica. La falta de respuesta o una explicación insatisfactoria abriría el camino para la presentación de una denuncia ante el Ministerio Público.
Antecedentes
En un informe previo, El Comercio advirtió que las advertencias de la Municipalidad de Barranco no lograron cancelar esta celebración. En 2023, pese a que tampoco se autorizó ninguna reunión social en este espacio público, cientos de personas celebraron en la zona la llegada del 2024.
En ese entonces, la alcaldesa de Barranco, Jessica Vargas, señaló a este Diario que en 2023 se realizaron múltiples actividades culturales en el distrito, entre ellas fiestas y conciertos, y precisó que no está en contra de este tipo de eventos. No obstante, remarcó que la celebración en el Triángulo carecía de los permisos y de las medidas de prevención necesarias.
“Si alguien desea organizar un evento, debe solicitar permiso tanto al Ministerio del Interior como al municipio. Esta fiesta se llevó a cabo sin autorización. No se contó con seguridad privada ni con una persona responsable. Mi equipo se enteró cuando la información empezó a circular en redes sociales”, señaló.
Agregó que la venta de licor en la vía pública está prohibida. “Las calles se convirtieron en tachos de basura y urinarios. No estoy en contra de las fiestas, sino de que se realicen de manera clandestina y sin regulación. Opté por no cerrar las calles para evitar enfrentamientos. Creo que el espacio público debe utilizarse, pero de manera organizada y con medidas preventivas”, afirmó.
El Comercio se contactó este año con la Municipalidad de Barranco para recoger sus descargos respecto a la presunta falta de fiscalización denunciada por los vecinos; sin embargo, hasta el cierre de esta nota no se obtuvo respuesta.














