Esta nota forma parte del especial de columnas de opinión que reúne las reflexiones de 23 presidentes de cámaras de comercio de todo el país. En esta entrega, los representantes de la macrorregión sur —Arequipa, Moquegua, Tacna, Puno, Cusco y Apurímac— comparten su visión sobre los desafíos estructurales que enfrentan sus territorios y las reformas que consideran clave para impulsar el desarrollo sostenible y descentralizado del Perú, en el marco de las elecciones generales de 2026.
Arequipa: Perú competitivo, eficiente y descentralizado
Por: Carlos Fernández Fernández, presidente Cámara de Comercio e Industria de Arequipa
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En un contexto electoral, la visión de país debe garantizar predictibilidad económica y paz social, condiciones esenciales para la inversión y el crecimiento sostenible. La gestión pública ha de orientarse a resultados, reformando un Estado sobredimensionado —foco de corrupción e inseguridad— para convertirlo en una administración eficiente que facilite el desarrollo.
Para liberar nuestro potencial, se requiere una descentralización efectiva, con gobiernos subnacionales fortalecidos como verdaderos motores económicos, capaces de ejecutar proyectos de infraestructura con calidad. La conectividad —física y digital— es clave para elevar la competitividad e integrar los territorios.
En Arequipa, la agricultura, la minería responsable y las energías renovables impulsan las exportaciones. A su vez, el turismo diversifica la economía y genera empleo. Potenciar estos sectores con innovación y valor agregado asegura su viabilidad de largo plazo, respetando el ambiente y el bienestar de las comunidades.
La construcción de un Estado eficiente, transparente y regido por la legalidad es indispensable para ofrecer seguridad jurídica y un clima favorable a la inversión.
Las alianzas público-privadas son herramientas esenciales para alinear esfuerzos y cerrar brechas. Con colaboración entre Estado, empresa y sociedad, el Perú puede forjar un futuro próspero que beneficie a todas las regiones y preserve sus recursos naturales. Ese es el camino hacia un desarrollo competitivo y sostenible.
Moquegua: diversificación productiva regional en la agenda nacional
Eber Calizaya Ventura, Presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Moquegua

Moquegua se ha consolidado como la región más competitiva del país, incluso por encima de Lima, gracias al cierre de brechas en infraestructura, salud y formalización laboral, impulsado por la inversión privada y el compromiso ciudadano. En 2024, lideró la producción nacional de cobre con Cuajone y Quellaveco, y se proyecta la puesta en marcha de nuevas operaciones como Janco y San Gabriel.
Este dinamismo es positivo, pero también evidencia la urgencia de diversificar la estructura productiva, potenciando la agroindustria y el turismo. Es clave incentivar la sustitución progresiva de cultivos de alfalfa por viñedos en el valle, recuperando la tradición vitivinícola de Moquegua, cuyos vinos y piscos han sido reconocidos internacionalmente.
El reto no es solo transformar la riqueza minera en bienestar duradero —empleo formal, educación de calidad, acceso a agua segura y desarrollo equitativo—, sino asegurar que ese bienestar alcance a toda la población.
La recuperación de valores y el respeto al principio de autoridad son condiciones esenciales para el éxito de cualquier política. La competitividad no se mide solo en cifras, sino en la capacidad de convertir la inversión en mejoras reales para la gente. De cara a las elecciones, es vital que los candidatos incorporen la diversificación productiva regional en la agenda nacional.
Tacna: impulsar el eje productivo-comercial fronterizo en el sur
Corinne Flores Lemaire, presidenta de la Cámara de Comercio Industria y Producción de Tacna

Se aproximan las elecciones y los candidatos a la Presidencia y al Congreso recorrerán el país en busca de votos. Es la oportunidad para recordar que el desarrollo nacional no se agota en la capital, sino que se sostiene en la prosperidad de sus regiones.
Tacna se ha posicionado como una de las regiones más competitivas del Perú. Se ubica entre las tres con mayor cobertura de agua y saneamiento y es la segunda con menor desnutrición crónica en niños menores de 5 años. Aun así, persisten desafíos: la pobreza alcanza el 24%, evidencia de que el progreso no llega por igual.
Por ello, llamamos a que las próximas autoridades prioricen el desarrollo de las regiones. Solo así podrá consolidarse el avance de Tacna, una región de inquebrantable espíritu patriótico, amor a la bandera y memoria viva de su historia. Ese sentimiento de pertenencia debe inspirar el desarrollo que buscamos.
Tacna tiene la oportunidad de convertirse en un eje productivo-comercial fronterizo del sur, gracias a su ubicación estratégica en la frontera con Chile y su cercanía con Bolivia. La Zona Franca y el futuro puerto Grau son pilares para un polo de integración económica y logística. Este esfuerzo exige más que inversión: requiere autoridades competentes, una verdadera visión descentralizada y la convicción de que el desarrollo del país se construye también desde el progreso de todas sus regiones.
Puno: tierra de emprendedores
Juan Fredes Pineda, presidente de la Cámara de Comercio y la Producción de Puno

Las elecciones generales de 2026 son una vitrina para mostrar el potencial económico de la región: nuestra biodiversidad, riqueza cultural y folclórica, que nos distingue como destino turístico y epicentro de la cultura andina.
Puno es una región cultural, agrícola, minera y turística por excelencia. Sin embargo, afronta retos que la alejan de los mapas de competitividad y de los destinos de inversión. Desde 2015, las autoridades han recibido transferencias de la minería formal por 2.329 millones de soles. Pese a ello, persisten brechas graves: 41,6% de la población en pobreza, más de la mitad de niñas y niños menores de tres años con anemia, e infraestructura de salud y educación deficiente.
La agenda nacional no puede estar desconectada de las prioridades y potencialidades de las regiones. Se requiere promover el desarrollo económico y la competitividad de nuestras actividades productivas con enfoque innovador.
Tenemos los recursos; falta gestión y acción pública para mejorar carreteras, concluir de una vez las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR TITICACA), agregar valor a los cereales andinos, a la acuicultura, a la fibra de alpaca y a la lana de vicuña, al café de la selva y a los lácteos andinos, así como para promover prácticas mineras responsables.
Nuestro emblema es el lago Titicaca y el altiplano andino, y nuestra pasión es el trabajo.
Cusco: el Perú que vuelve a confiar en sí mismo
Fernando Santoyo Vargas, presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Turismo, Servicios y de la Producción de Cusco

Desde Cusco, proponemos mirar el futuro del país con una visión estratégica: el desarrollo no es solo crecimiento, sino la capacidad de generar bienestar, cohesión y oportunidades desde cada región. El Perú que viene será aquel que reconcilie, genere confianza, ciudadanía y desarrollo.
Durante años crecimos en cifras, no en cohesión. Es momento de construir una visión de país que una lo económico con lo humano, la eficiencia con la equidad y la identidad con la innovación. Soñamos con un Perú que vuelva a confiar en su gente, en sus instituciones y en su destino; donde la política convoque y no divida, y donde el voto sea un acto de responsabilidad cívica, no de desesperanza. Cada elección debe renovar la fe en lo público y el compromiso con lo colectivo.
La visión de país que proponemos es la de un Perú descentralizado, productivo y sostenible; con regiones interconectadas; educación y salud de calidad; y un Estado que planifica y cumple. Un país que convierte su diversidad en ventaja y su cultura en motor de desarrollo.
Desde esta región, invitamos a mirar el país no desde la carencia, sino desde la posibilidad. El progreso comienza el día en que decidimos confiar, otra vez, los unos en los otros.
Apurímac: las elecciones son la oportunidad para contar un Estado presente y promotor
Raúl Sairitupa Yalle, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Apurímac

Se acercan nuevas elecciones generales y los partidos elaboran sus planes de gobierno. Como es habitual, el país volverá a llenarse de promesas; pero en las regiones estamos cansados de los anuncios y los buenos deseos.
Apurímac es prueba de la ausencia del Estado. Es la segunda región con mayor conflictividad social del país debido a un Estado débil, ausente e ineficiente, incapaz de transformar los ingentes recursos generados por la minería formal en mejoras de bienestar para la población. Mientras tanto, el narcotráfico sigue ganando espacio, arrastra actividades ilícitas conexas y provoca un daño ambiental que puede ser irreparable.
Apurímac cuenta con una gran diversidad de productos agrícolas gracias a sus suelos y climas. Sin embargo, faltan políticas para crear condiciones favorables a la diversificación productiva y para acompañar a los emprendedores y a la microempresa en el posicionamiento de los productos locales en los mercados nacional e internacional.
Estas elecciones son la ocasión para fortalecer nuestra gobernabilidad. Urge contar con un Estado con presencia en todo el territorio y capacidad para enfrentar las economías ilícitas e informales y aprovechar las potencialidades que ofrecen las regiones.














