El gremio de transporte formal de Lima y Callao anunció que este lunes 6 de octubre realizará un “apagado de motores” de 24 horas, en respuesta al asesinato del conductor Daniel José Cedeño Alfonso, ocurrido la noche del sábado en San Juan de Miraflores.
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La medida fue confirmada por Martín Ojeda, director de la Cámara Internacional del Transporte (CIT), quien explicó que el paro es una acción simbólica y pacífica ante la ola de violencia que afecta al sector.
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“No habrá marchas ni bloqueos. Simplemente no saldremos a trabajar. Este apagado de motores es un grito de desesperación frente al terror que vivimos los transportistas”, declaró Ojeda.

El dirigente precisó que la decisión responde a un compromiso asumido con las autoridades: si un transportista era asesinado nuevamente, se detendrían las unidades. “Lamentablemente, cumplimos nuestra palabra. Todos somos responsables de haber llegado a este punto”, añadió.
Ojeda subrayó que la paralización se realizará sin actos de violencia ni confrontación. “Invocamos a la población a comprender nuestra posición. No queremos enfrentamientos, queremos soluciones”, afirmó.
El “apagado de motores” incluirá a las principales empresas formales de transporte urbano que operan en los conos norte, sur y este, así como en el Callao. Se trata del mismo gremio que en abril protagonizó el único paro en el que no circuló ningún bus formal en la capital.

El asesinato del chofer Cedeño Alfonso, de la empresa Lipetsa, acribillado por desconocidos mientras cumplía su jornada, desató la indignación del gremio. Según la CIT, el crimen se suma a una lista de ataques y amenazas de extorsión que ponen en riesgo la vida de conductores y empresarios.
“Si mañana vuelve a ocurrir un asesinato, también volveremos a parar. Si el martes matan a otro compañero, el miércoles habrá otro apagado. Y así sucesivamente. Es una medida de resistencia ante la indiferencia del Estado”, advirtió Ojeda.
El dirigente convocó además a los ciudadanos a realizar cacerolazos simbólicos desde las 7 de la mañana, como muestra de apoyo a los transportistas.
Ojeda también reconoció que la crisis de inseguridad ha provocado una división interna entre los gremios del transporte. “Algunos quieren parar, otros no. Pero nosotros cumplimos nuestra palabra. No buscamos protagonismo ni política, solo justicia y seguridad”, afirmó.
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Asimismo, explicó que el gremio que lidera no se sumó al paro del jueves pasado, convocado por la Coordinadora de Transporte Urbano (CTU), por falta de coordinación y diferencias sobre los métodos de protesta.
“Esto no es una competencia de quién convoca más. Lo que pedimos es que el Estado deje de mirar a otro lado. No podemos seguir trabajando con miedo”, concluyó.












