Cada vez más consumidores buscan transparencia sobre el origen, manejo y seguridad de los alimentos. Un estudio de la Universidad de Gävle confirma que la información influye en la elección y mejora la experiencia de consumo, y datos de Kantar muestran que más del 90% quiere conocer mejor el origen y cuidado de los productos.
En este contexto, el Mes de la Transparencia es la oportunidad ideal para que los consumidores accedan a la información que más valoran. Por ello, McDonald’s los invita a conocer de cerca los procesos de la cocina más grande del mundo mediante su programa Puertas Abiertas, donde los visitantes descubren lo que hay detrás del mostrador y se llevan aprendizajes prácticos para aplicar en su propia cocina. Aquí te contamos cuáles:
1. Higiene como prioridad
La higiene es clave para evitar la contaminación cruzada y prevenir intoxicaciones alimentarias. Por eso, siempre recuerda realizar el lavado de manos, mantener superficies impecables y utensilios separados para crudos y cocidos, como usar tablas distintas para carnes y vegetales.
2. Calidad y procedencia de los ingredientes
Para los restaurantes es clave asegurar la calidad con proveedores certificados y controles en cada etapa, mientras que para los consumidores es recomendable optar por productos frescos, de origen confiable, solicitar información sobre los productos y preferir mercados seguros.
3. Almacenamiento inteligente
Mantener un buen orden en la refrigeradora y la alacena es clave para aprovechar mejor los alimentos. Al colocar al frente los productos con fecha de vencimiento más próxima y dejar atrás los recién comprados, garantizas su frescura, reduces el desperdicio, optimizas recursos y ahorras dinero.
4. Buenas prácticas con el planeta
En casa, eso significa separar la basura en aprovechable y no aprovechable, reutilizar envases cuando sea posible y reducir el uso de plásticos de un solo uso. Cada pequeño gesto suma y ayuda al planeta.
5. Compartir los conocimientos
En los restaurantes nada se deja al azar: los equipos siguen protocolos y reciben capacitación constante. En casa, compartir y aplicar estas buenas prácticas mejora la seguridad y crea hábitos saludables para toda la familia.













