El excanciller Francisco Tudela consideró que la relación bilateral entre el Perú y Colombia durante las últimas décadas “ha sido excelente y no tiene que arruinarse por la demagogia política” del presidente colombiano, Gustavo Petro. Agregó que desde 1934 hasta la fecha “nadie ha discutido la frontera colombio-peruana”, en referencia al conflicto diplomático por el distrito peruano de Santa Rosa de Loreto, en la isla Chinería.
— La tensión con Bogotá por la isla Chinería ha ido escalando: primero fue un tuit de Gustavo Petro, luego el sobrevuelo de una aeronave colombiana y, por último, un precandidato presidencial colocó una bandera de Colombia en territorio peruano. ¿Hasta dónde puede llegar este conflicto diplomático?
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En primer lugar hay que tener en cuenta que ninguno de los dos países impugna ni el tratado Salomón-Lozano de 1922 ni el Protocolo de Amistad y Cooperación de 1934, que es el que asigna la comisión mixta demarcadora. Este conjunto de instrumentos internacionales suscritos por Colombia y el Perú no son impugnados por ninguno de los dos países y, por lo tanto, la actitud de quienes están promoviendo esto [el conflicto diplomático] está puramente conectada con la política interna de Colombia. No implica, de ninguna manera, creo yo, una posibilidad de una escalada mayor. Sin embargo, es indiscutible que todo Estado debe gozar del poder de disuasión suficiente, justamente, para evitar las escaladas.
— En Colombia, Petro afronta una serie de investigaciones y de cuestionamientos, entre ellas por la escalada de la violencia política, que ha provocado la muerte del senador Miguel Uribe Turbay. ¿El presidente colombiano busca ahondar la crisis con el Perú para minimizar las críticas en su contra por estos hechos?
El presidente Petro está en un proceso, que tanto en la política, estrategia y psiquiatría, se llama una fuga hacia delante. Esto es: para escapar de un problema en el cual uno está envuelto, puesto recurre a crear un problema externo al problema en el cual está envuelto. El presidente Petro tiene funcionarios acusados de corrupción. Él mismo enfrenta una crisis interna muy grave con paros y bloqueos.
Y hay un repudio no solo en Colombia, sino a nivel interamericano por el asesinato de Miguel Uribe Turbay, un gran candidato, un joven con mucha promesa, que hubiera sido un estupendo presidente de Colombia. Sin embargo, los participantes del Foro de Sao Paulo han guardado silencio o han sido absolutamente fríos frente a este crimen horrendo. Entonces, todo esto es una trama tremenda en la cual el presidente Petro se ve envuelto, su proximidad al gobierno de Maduro y su apología al narcotráfico diciendo que no debe ser ilegal, pues han llevado a Colombia a una situación diplomáticamente muy difícil con los Estados Unidos. La fuga hacia delante ha sido el pronunciamiento del presidente Petro sobre la isla Chinería y la llamada isla Santa Rosa, que ya no es una isla. Desde el 2000, se enarenó el canal que se había formado hace unas décadas en la isla Chinería y que producía esta separación.
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— El canciller ha señalado que el Perú está dispuesto a dialogar en el marco de la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera Colombo-Peruana (COMPERIF). ¿Es viable una salida a este problema diplomático en este escenario?
Por supuesto, porque la COMPERIF existe desde 1934. Hay diplomáticos importantes como el embajador Allan Wagner que han presidido esa comisión en el siglo pasado. Entonces, en el tema de fondo, la geografía física y de los flujos del río Amazonas que son móviles, no deben ser confundidos con los títulos de soberanía que cada uno de los dos países tiene, de acuerdo con el tratado de 1922 y el protocolo de 1934. Y, además, a lo decidido por ambos países en la comisión mixta demarcadora de 1928 y 1930. En pocas palabras, hay aspectos no móviles de la frontera. Nadie, por ejemplo, plantearía que porque se está enarenando Leticia [en Colombia], ese territorio enarenado pertenecería a un tercer país. A nadie se le ocurriría decir eso. La isla Chinería es peruana, de acuerdo a los tratados y al derecho internacional. Los tratados de límites solo pueden ser cambiados voluntariamente por ambas partes, no por la declaración de una de ellas.
En segundo lugar, el error del presidente Petro, al haber dicho que el Perú usurpaba la soberanía de Colombia, es tan grande que finalmente, él ha dado marcha atrás con un giro de lenguaje y ha dicho que la isla Santa Rosa pertenecería en espíritu a Colombia. La interpretación de los tratados es restrictiva, es decir se ciñe a la letra de estos, nada puede ser en espíritu de otro.
— ¿Sentarse en la COMPERIF es aceptar que el Perú tiene que negociar con Colombia por la isla Chinería?
No, el Perú no va a negociar la soberanía de la isla porque esta- a diferencia de los movimientos durante más de un siglo que pueda haber tenido el río Amazonas con crecidas, dependiendo cada año de la intensidad de las lluvias- no tiene nada que ver con los territorios que no se mueven, con los territorios que son las islas que fueron asignadas al Perú y que están en el mismo sitio desde la suscripción de los tratados.
Por lo tanto, no es la soberanía de lo que se va a conversar, sino el problema central, que ha sido tocado por el expresidente Uribe, que ha hecho una apología de la cooperación peruano-colombiana en la lucha contra las FARC. Y también ha hablado de hacer un dragado en el canal Esperanza para despejar el río entre Leticia y la isla Chinería. Acá no estamos hablando de soberanía, estamos hablando del tratamiento de fenómenos geofísicos. Concretamente, el problema de Colombia es que el puerto de Leticia se está enarenando y esto ha restringido el canal Esperanza y la navegabilidad.

— Petro ha referido que la creación del distrito de Santa Rosa de Loreto, en el Perú, puede “hacer desaparecer a Leticia como puerto amazónico”. ¿El interés de Colombia es de tipo comercial?
El interés de Colombia es entrar, tener acceso al río Amazonas, esa fue la finalidad de lo negociado en 1922. Por eso es que el Perú cedió la ciudad de Leticia a Colombia para que esta tuviese acceso al río Amazonas. Ahora, ese acceso no está perdido, pero está siendo disminuido por los flujos de los sedimentos y de arena del río Amazonas. Ahora, no se puede pretender crear una nueva Leticia, porque eso sí sería una usurpación de la soberanía, porque la llamada isla Santa Rosa en realidad ya dejó de ser una isla y forma integralmente una sola estructura con la isla Chinería, que le pertenece al Perú. El que se haya formado un canal ahí en los años 50’ no significa que la isla Chinería haya sido una entidad separada de la llamada isla Santa Rosa.
El acceso al río Amazonas es lo que está en el corazón de esta discusión. En el 2024, el Perú presentó una nota de protesta por Diego Cadena, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, hizo unas declaraciones cuestionando la soberanía peruana sobre Santa Rosa. El Palacio de San Carlos lamentó las declaraciones de este funcionario. Esta es la demostración de que nunca el título del Perú sobre la isla Chinería ha estado en discusión.
— ¿Están dadas las condiciones para una reunión en esta instancia? ¿O Lima debe exigir a Bogotá el cese de las provocaciones?
Bueno, yo creo que la comisión ha venido reuniéndose a lo largo de las décadas y, por lo tanto, podría tener lugar. Y si hubiese un clamo similar al del presidente Petro en esa reunión, pues evidentemente tendría que ser enérgicamente rechazado por Torre Tagle. De eso no cabe ninguna duda.
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— El presidente de Colombia ha dejado abierta la posibilidad de acudir a la Corte de La Haya. No obstante, Bogotá renunció a esta instancia. ¿Qué argumentos respaldan al Perú respecto a la soberanía que tiene sobre la Isla Chinería, donde está el distrito de Santa Rosa de Loreto?
El tratado Salomón-Lozano de 1922, los trabajos firmados por los delegados de la comisión mixta demarcadora de 1928-1930 y el protocolo de amistad y colaboración de 1934. Hay que tener en cuenta que desde 1934 hasta la fecha nadie había discutido la frontera colombo-peruana.
— ¿Y Colombia puede recurrir a la Corte de La Haya?
Puede reintegrarse, el sometimiento a la jurisdicción de la Corte de La Haya es voluntario […] Ahora será Torre Tagle y el ministro Elmer Schialer quien decidirá si las condiciones están dadas de acá a setiembre [para la reunión de la COMPERIF]. Estamos en la primera quincena de agosto y no sabemos qué puede pasar en los siguientes días. Hay mucha demagogia en la izquierda colombiana que sostiene a Petro alrededor de este tema, porque distrae del asesinato de Miguel Uribe Turbay, de la sentencia de carcelería contra el expresidente Uribe, que ha sido repudiada en toda América Latina y de la mala gestión y de la corrupción del gobierno de Petro […] La relación de Colombia con el Perú ha sido excelente en las últimas décadas y no tiene que arruinarse por la demagogia política.
— ¿Cómo interpreta el silencio de un sector de la izquierda peruana sobre las provocaciones de Petro?
Porque más pesa para ellos la ideología que la patria.
— La presidenta Dina Boluarte promulgó la ley de amnistía a favor de militares y policías, aprobada en el Congreso. Esto a pesar de que la Corte IDH solicitó al Perú detener el trámite de esta norma. ¿El gobierno ha incurrido en un desacato?
No, porque la ley de amnistía es una prerrogativa constitucional del Congreso, como el indulto es una prerrogativa presidencial que también está contenida en la Constitución, son las dos vías y es relativo a procesos que se arrastraban durante décadas. Nada afecta más a un sistema jurídico que la falta de predictibilidad. Entonces, esos procesos reanudados una y otra vez y nunca concluidos, pues siempre eran un elemento de inestabilidad jurídica en el Perú. Hay momento en los cuales es necesario pasar a otra etapa. Las guerras de religión en Europa, que fueron terribles y que duraron más de un siglo, terminaron con la Paz de Westfalia, una amnistía para los dos bandos, porque era la única manera de pasar a otra etapa.
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— Esta amnistía no solamente es para procesos, sino también para aquellos que están sentenciados…
Es para aquellos cuyos procesos no han terminado y que pueden tener sentencias, pero el hecho es que una ley de amnistía es general, pero no abarca aquellos casos emblemáticos de violación de derechos humanos, que no ocurren en el curso normal de las operaciones.
— Los constitucionalistas Aníbal Quiroga y Natale Amprimo han cuestionado esta ley de amnistía. El primero ha señalado que “es generalizada” e “incorrecta”. Y el otro que “no era conveniente”. ¿Es constitucional, a su juicio?
Bueno, el que no se conveniente no es un concepto jurídico. El que sea demasiado extensiva es una opinión. ¿Si hubiera sido más restrictiva, entonces sí hubiera estado correcta? El tema de la constitucionalidad no está puesta en tela de juicio…
— Quiroga sí ha referido que no solamente “es incorrecta desde el punto de vista constitucional” sino que colisiona con la Corte IDH…
Yo creo que no, la amnistía es una prerrogativa del Congreso y el Congreso ha ejercito esta prerrogativa.
— Al interior de la cancillería se ha formado un grupo de trabajo para la evaluación de la vinculación del Perú al Sistema Interamericano de Derechos Humanos. ¿Una eventual salida del Perú de la Corte IDH no significa ubicar al país al mismo nivel de Venezuela, Nicaragua y otras dictaduras de la región?
Las dictaduras de las región que no están en el SIDH, evidentemente son las que usted ha mencionado. Pero retirarse de la Corte IDH no deroga en ningún momento la obligación de cumplir con lo dispuesto en la convención. Eso debe quedar muy claro. Los países que se retiran de la convención lo hacen porque no quieren cumplir esta, porque son dictaduras que persiguen a sus enemigos políticos. Pero si una democracia se retirase de la convención, porque considerase que los fallos de la Corte IDH son sesgados, entonces no lo haría por razones de represión, como es el caso de Venezuela y Nicaragua. Lo haría, simplemente, por interpretación jurídica y lo haría en aplicación de lo dispuesto en la misma convención, porque la convención establece el mecanismo de denuncia.
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— El resultado de un eventual retiro de la SIDH sería el mismo que han obtenido Venezuela y Nicaragua. Nada impide que en un futuro un gobierno en el Perú derive en una dictadura…
Eso es un supuesto, eso no es una realidad, no hay una dictadura en el horizonte peruano a menos que un candidato de la extrema izquierda gane y se alíe con Venezuela, Cuba y Nicaragua. No hay tal cosa.
— ¿Un eventual retiro del Perú de la Corte IDH, no tiene como trasfondo buscar impunidad para la presidenta Boluarte, quien es investigada por las muertes en las protestas del inicio de su gobierno?
Yo diría que la acusación por las muertes en Puno, en el aeropuerto, en las fechas que usted señala [diciembre de 2022 y febrero de 2023] es discutible, porque fueron actos de mantenimiento de instalaciones estratégicas dentro de una gran conmoción causada por los partidarios del golpista Pedro Castillo. Y en segundo lugar, no es seguro que nos vayamos a retirar de la Corte IDH.














