La disputa involucra por un lado a los arquitectos Milagros Aguilar y Mariano Quiroga, de la empresa Habitáculo, y por el otro lado a Inversiones Fisa (operador en el negocio de hospitalidad y gastronomía). Este último suscribió un contrato con Lima Airport Partners (LAP) para operar una de las plazas gastronómicas del nuevo terminal aéreo que llevaría el nombre Perusuyo.
Los arquitectos acusan a Fisa de cancelarles el proyecto cuando ya habían avanzado gran parte del mismo y de no pagarles lo que les corresponde. Por su parte, la empresa argumentó que no se cumplió con los ajustes en base a observaciones que se le hizo llegar a la proyectista.
Cabe mencionar que dicha plaza gastronómica estará ubicada en la zona del check-in del nuevo Jorge Chávez, un espacio que será concurrido por peruanos y extranjeros, y contará con un área de 650 metros cuadrados, cuyo diseño pretende resaltar la gastronomía, el arte y la cultura del país.
Como parte de su diseño, Perusuyo será “un ambiente que celebrará la cultura peruana, con un majestuoso árbol de la Yunza y con expresiones artísticas gracias a murales e intervenciones culturales realizadas por artistas destacados y emergentes”.
¿Cuál es el reclamo?
En diálogo con El Comercio, Aguilar contó que en febrero del año pasado, tras proponer un proyecto arquitectónico para la plaza gastronómica Perusuyo, consiguieron la licitación y la aprobación del diseño que habían hecho a partir del concepto de la marca. Sin embargo, sostuvo que luego Fisa les estuvo pidiendo que realizaran algunos cambios y ajustes, cosa que hicieron.
El problema surge cuando, de acuerdo con la arquitecta, al llegar a un avance del 95% de la obra, Fisa les envía una carta notarial comunicándoles que daban por concluido sus servicios. Asimismo, agrega que solo procedieron a pagarles lo correspondiente al 60% del proyecto, quedando pendiente hasta el momento el otro 35%.
“Se cumplieron con las diferentes entregas: al 15%, al 30%, al 60%, al 95%. Incluimos los planos As-Built (planos que muestran los cambios de la obra). Entonces, nosotros entregamos todo hasta el 95%. Pero nos han pagado hasta el 60%. El proyecto que se ve actualmente construido es nuestro diseño arquitectónico y de interiorismo. Algo que después nos obligaron a cambiarlo un poco”, manifestó.

Aguilar explicó que al llegar al 60% de la obra, la empresa Fisa les hizo llegar unas observaciones y por consiguiente solicitó algunos cambios en el proyecto. Al respecto, la arquitecta señaló que dichos ajustes se efectuaron. No obstante, ya cuando la obra estaba al 95%, surgieron nuevos pedidos de cambios, algo que en un principio, Habitáculo no aceptó cumplir, pues no estaba dentro de lo acordado y conllevaría el deshacer parte de lo que ya se había avanzado.
“Les pedimos entonces unos adicionales (más dinero) porque estaban exigiendo unos cambios que ya al 95% de la obra no tenían sentido. Significaba retroceder para seguir avanzando y no estaba dentro de lo que habíamos conversado. Y tras pedir adicionales pues de repente sucede que nos llega una carta notarial diciendo que ya no necesitaban nuestro servicio. Eso fue en agosto del año pasado“, expresó.

Aguilar manifestó que llegaron a reclamar en su momento la posibilidad de retomar el proyecto y terminarlo. Es decir, que se respetara el contrato, pero eso no ocurrió. Asimismo, dijo que sus exigencias engloban el pago del saldo pendiente por parte de Fisa y que se les reconozca la autoría de esa obra. Además, dijo que también cabría una compensación por el trabajo y por el mal rato que les hicieron pasar.
“Fuimos a Indecopi y nos ha reconocido la autoría (del proyecto), lo que se llama la paternidad de la obra. Pero claro, esta empresa no quería ni siquiera reconocernos eso. Si ves los planos al 95% y la obra terminada, los cambios son mínimos, no sustanciales. Es prácticamente tal cual los planos que entregamos. Como arquitectos evidentemente el poder decir que hay una obra en el aeropuerto de esa envergadura, que tiene esa exposición, obviamente nos conviene“, agregó.
¿Qué responde Fisa?
A través de un comunicado, Fisa aseguró que no es cierto que Habitáculo haya acreditado haber cumplido con la entrega de los planos al 95% del proyecto en mención en mérito al contrato que suscribieron el 11 de abril de 2024. Añadió que tampoco es cierto que dicha empresa haya terminado de ejecutar el proyecto siguiendo exactamente el diseño y los planos enviados por ellos mismos.
Fisa resaltó que Habitáculo y sus arquitectos involucrados no mencionan que el referido contrato establecía, en su cláusula 2.3, que la empresa mencionada aceptaba los estándares de LAP, los cuales les fueron comunicados oficialmente a través de los canales correspondientes.
“Por esta razón, los representantes de Habitáculo no pueden afirmar que han cumplido con el 95% del Proyecto, en razón a que LAP realizó 37 observaciones a su entregable correspondiente al tramo del avance hasta el 60% del Proyecto que no fueron debida y oportunamente subsanadas por parte de Habitáculo y que, pese a ello, fue cancelado de manera adelantada por Inversiones FISA”, indicó.

Asimismo, FISA manifestó que según otra cláusula del contrato, “Habitáculo se encontraba obligada a ejecutar el expediente arquitectónico atendiendo a todas las normas a las que está obligada Inversiones FISA en su relación con LAP”, entre otras condiciones, por lo que no puede invocar la correcta ejecución de sus obligaciones al 60% y menos aún al 95%.
“Conforme a lo anterior, no existe obligación de pago de parte de Inversiones FISA, toda vez que las prestaciones a su cargo no han sido aprobadas y, por el contrario, han sido objeto de observación por FISA y por LAP, como consta en documentación enviada a Habitáculo”, precisó.

En tanto, agregó que “los reiterados incumplimientos de Habitáculo, su nula disposición para atender sus responsabilidades contractuales y la proximidad al inicio de operaciones del nuevo terminal, obligaron a Inversiones FISA a contratar a otros arquitectos y expertos, para subsanar las observaciones formuladas por LAP los planos elaborados por Habitáculo al 60% y diseñar los planos necesarios para completar la obra arquitectónica”.
Por último, Inversiones Fisa consideró una afectación a los derechos de propiedad intelectual de terceros, que Habitáculo “haya inducido a error al Indecopi al solicitar que se les declare cotitulares de los derechos patrimoniales de la obra que indebidamente han denominado PERUSUYO“.














