El anuncio de Fuerza Popular a favor de la censura precipitó la salida de Gustavo Adrianzén de la Presidencia del Consejo de Ministros. Esta movida de los fujimoristas abre un nuevo escenario en la correlación de fuerzas en el Poder Legislativo con miras al último año de gestión.
Existen dos escenarios posibles. El primero implica que el grupo fujimorista interpretó correctamente el desgaste de Adrianzén y la necesidad de distanciarse del gobierno con miras a la campaña electoral que se avecina. Al fujimorismo no le conviene seguir siendo catalogado como una bancada dinista, y esta era la oportunidad perfecta para marcar distancia, sumando la caída de un segundo ministro de Boluarte tras la censura previa a Juan José Santiváñez.
El segundo escenario responde a un cálculo político. A los fujimoristas no les resultaba conveniente negociar con Adrianzén al frente de la PCM, por lo que prefirieron forzar su salida para continuar sus conversaciones con el gobierno frente a un nuevo jefe de Gabinete Ministerial. En este escenario, Fuerza Popular será más selectiva en sus apoyos al gobierno de Boluarte para no continuar siendo catalogada como bancada dinista. En este sentido, el respaldo a la censura a Adrianzén fue un paso necesario.
En cualquiera de los dos escenarios, el panorama se complica para las bancadas de Alianza para el Progreso y Somos Perú, quienes quedan como los grupos con mayor afinidad al gobierno. Antes de la renuncia de Adrianzén, los congresistas de Somos Perú publicaron tuits anunciando que recién hoy definirían su voto sobre la censura, dejando abierta la puerta a acercamientos o negociaciones.
Mientras que con APP la alianza con el gobierno se vio afianzada con el nombramiento de uno de sus militantes como titular del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, la cartera que más presupuesto maneja para obras de infraestructura.
La salida de Adrianzén también podría responder a un sacrificio necesario del gobierno para asegurar los votos para la autorización del viaje de la presidenta Dina Boluarte al Vaticano, con el fin de visitar al papa León XIV. Incluso la mandataria ha invitado al presidente del Congreso, Eduardo Salhuana, a este viaje, y varios miembros de la Mesa Directiva no dudarían en acompañarla.
Fuera de la coyuntura actual, el mayor impacto en las movidas parlamentarias podría verse con mayor claridad en julio, cuando se defina la nueva presidencia del Congreso, en medio de un escenario complicado donde no se vislumbran opciones decentes para dirigir al Parlamento en medio de una campaña electoral.











