El presidente chileno José Antonio Kast dio inicio este 16 de marzo al denominado plan Escudo Fronterizo, con el que busca frenar el paso irregular de migrantes hacia su país.
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“Para Chile entero, este es un hito”, aseguró el mandatario durante su discurso ofrecido desde el Complejo Fronterizo Chacalluta, en la ciudad de Arica, donde también supervisó los primeros pasos en la construcción de las nuevas barreras físicas.
El último jueves, apenas un día después de enfundarse la banda presidencial, Kast firmó siete decretos relativos a materias de seguridad, migraciones y auditoría estatal. En temas fronterizos El Mercurio de Chile resalta “buscar implementar una política nacional de cierre fronterizo”, además de designar a un comisionado para la macrozona norte, que comprende las regiones de Arica, Tarapacá y Antofagasta. El cargo recaerá sobre el vicealmirante (r) de la Armada, Alberto Soto, según el medio aliado del GDA.
Dentro de su plan, una de sus principales banderas en campaña, Kast prevé que en los próximos 90 días se construyan 30 kilómetros de zanjas de tres metros de ancho y tres metros de profundidad, que en los meses posteriores estarán acompañados por muros o vallas de hasta cinco metros de altura con sensores, cercas electrificadas y torres de vigilancia con radares térmicos que cubran más de 520 kilómetros.
La nueva infraestructura chilena se extenderá por más de 520 kilómetros de frontera, con especial foco en los cruces de Chacalluta y Colchane.
/ Agencia AFP
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En su visita a Arica, el mandatario aseguró que la jornada “es solo el comienzo” pues “serán muchos kilómetros lo que se bloquearán” a lo largo del país. Se sabe, además, que los focos principales de la medida estarán en torno a los pasos fronterizos de Chacalluta y Colchane, que limitan con Perú y Bolivia respectivamente.
A esta infraestructura le acompañará el despliegue de 3 mil efectivos militares y de Carabineros, drones autónomos con reconocimiento facial y se propondrá una franja de exclusión de 10 kilómetros donde cualquier persona sin documentación será detenida.
En la ciudad de Tacna, mientras tanto, las actividades cotidianas se han desarrollado sin novedades y no se espera que las nuevas disposiciones alteren en algún sentido la relación entre ambos territorios. “Se entiende que es una disposición sobre todo en pasos ilegales, aunque al menos por Chacalluta este es mínimo debido a que hay constante presencia militar y el temor de que la zona chilena fue territorio minado. Puede que por las noches haya algunos cruces (hacia Chile), pero muy pocos”, asegura a El Comercio el periodista local Ernesto Suarez.

Se desplegarán unos 3.000 efectivos de Fuerzas Armadas y Carabineros como parte del Plan Escudo Fronterizo.
/ Agencia EFE
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– El fantasma migratorio –
La política del gobierno de Kast, enfocada en el combate contra la migración irregular, está fuertemente ligada a la lucha contra la inseguridad. Según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana 2024 (ENUSC), la más reciente publicada en julio del 2025, casi 9 de cada 10 chilenos perciben un aumento en la delincuencia.
Además, según la Encuesta Bicentenario 2023 del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica de Chile, el 91% de la población atribuía el aumento de la delincuencia a la migración pese a que el 76% de los encuestados aseguraba no haber tenido nunca un problema con ese migrantes.
“Lo que se busca es reducir de manera significativa de inmigrantes ilegales a Chile. Siempre queda si ese tipo de medidas realmente son efectivas. Obviamente la frontera con el Perú es más fácil de vigilar, lo más complicado es la frontera con Bolivia por el tema geográfico”, comenta a El Comercio el internacionalista Francisco Belaunde Matossian.
Analizando los registros del Servicio Nacional de Migraciones (SERMIG) y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) resulta evidente que la sensación de vulnerabilidad sobre la frontera responde a la crisis migratoria de los años 2021 y 2022, donde se registraron cifras inéditas de cruces irregulares por el borde norte.
Más allá de las estadísticas, este cambio en el flujo migratorio es evidente a simple vista según Suarez. “Cuando empezó la migración venezolana sí se podían ver a grandes grupos que intentaban cruzar hacia Chile. Ahora no hay nada llamativo en ese sentido, mas bien hay varios ingresos hacia acá, pero también gran parte de esa población migrante se ha quedado a vivir en Tacna y algunos incluso están regresando a su país”, señala el periodista.
Para Kast, sin embargo, Chile ya viene pagando el “costo” de este fenómeno con “una salud que fue sobrepasada”, “niños que no han tenido posibilidad de tener una educación porque no hay espacio” o la “imposibilidad «de acceder a una vivienda propia o de arrendar una casa a un valor razonable», según declaraciones recogidas por la agencia EFE.
Belaúnde Matossian advierte, sin embargo, que la experiencia mundial demuestra lo complicado que resulta frenar a la inmigración irregular.
“Donald Trump en parte ha conseguido hacerlo en la frontera con México, pero tiene que ver con la política de perseguir a los inmigrantes ilegales dentro del país. Posiblemente Kast quiera hacer lo mismo en Chile, por un lado este es también un mensaje político a su electorado pero a los migrantes ilegales que estén ahora en el país no los va a poder expulsar así de simple”, comenta el experto.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la migración a Chile se ha duplicado desde el 2017, representando actualmente al 8% de su población. Se estima, además, que 330 mil de estos migrantes se encuentran en situación irregular, la mayoría de ellos venezolanos.




