Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Familias enteras quedaron sepultadas bajo los escombros.
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El borde costero del estado de La Guaira recibió el impacto directo de las ondas sísmicas al estar ubicado justo frente a la falla de San Sebastián, donde coinciden dos placas tectónicas, que se mueven muy lentamente en direcciones opuestas.
Esta falla corre por el fondo submarino de oeste a este casi paralela a la costa.
Fue precisamente ahí, muy cerca del borde costero, donde la ruptura de la falla provocada por el doblete sísmico causó el mayor impacto.
“El doble evento tuvo todas las características para ser un terremoto desastroso en cualquier lugar del mundo”, le dice a BBC Mundo Rafael Abreu, geofísico del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

Mapa de la Guaira con la falla de San Sebastián.
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Tuvo una alta magnitud, larga duración, poca profundidad y una ruptura, o deslizamiento horizontal, con características que agravaron el fenómeno, apunta el experto.
José María de Viana, ingeniero civil y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, explica que el mayor impacto del segundo terremoto ocurrió frente a las costas de La Guaira, según estudios técnicos del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia y el USGS.
“Eso nos ayuda a entender por qué la devastación fue tan excepcional allí”, explica. “El impacto fue a quemarropa”.
La investigación italiana, agrega el experto, arrojó que el deslizamiento de la tierra alcanzó un máximo de 3,6 metros en el lecho marino justo al norte de la ciudad de Catia La Mar, en La Guaira, una de las más castigadas por el desastre.
Y en otras partes la ruptura de la falla fue de apenas unos centímetros, explica Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile. “La falla no se mueve igual en todas partes”, un fenómeno que explica por qué los efectos son dispares.
En aquellos lugares donde la ruptura es más grande, dice, “las ondas sísmicas son más fuertes y tienen mayor amplitud aunque el epicentro haya sido en otro lugar”.

El último registro de un doblete sísmico en Venezuela es de 1812. (Getty Images).
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Además del poder destructivo del doblete sísmico, ¿cayeron las edificaciones porque el suelo era blando o porque fueron mal construidas? Esa es la gran pregunta que se hacen muchos expertos y, como suele ocurrir, no hay una sola respuesta.
“No todos los suelos son iguales en La Guaira”, advierte Michael Schmitz, profesor de geofísica de la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Central de Venezuela.
Dentro del estado, afirma, hay puntos específicos, como la ciudad de Caraballeda, donde sí existe una cuenca profunda de unos 400 metros y el tipo de suelo más blando influyó en los derrumbes.

Cientos de edificios sufrieron daños graves o colapsaron completamente, según la información oficial. (AFP via Getty Images).
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Pero en partes como Catia La Mar, una ciudad turística que hoy parece zona de guerra, los suelos tienden a ser más bien de roca intermedia.
Hay sectores de La Guaira que están asentados sobre conos fluviales que han acumulado sedimentos blandos de poco espesor, señala De Viana. Estos suelos formados por sedimentos “actuaron como un filtro que amplificó brutalmente el movimiento del terreno”.
Ruth Quereguán, investigadora de la Escuela de Geología, Minas y Geofísica de la Universidad Central de Venezuela, estuvo recorriendo Catia La Mar y la zona que rodea el Aeropuerto Internacional de Maiquetía en La Guaira.
“Vi tanta o más devastación que en el deslave”, dice refiriéndose a la tragedia ocurrida con los corrimientos de tierra en el cerro de El Ávila en diciembre de 1999.
Esos deslaves afectaron directamente a La Guaira (que en aquella época se llamaba estado de Vargas). Casi tres décadas después de esa tragedia, la misma zona fue escenario del doblete sísmico. Esos dos eventos, argumenta, “son dos fenómenos solapados”.
En la Guaira hay muchos suelos parcialmente consolidados como consecuencia de deslaves, es decir, son terrenos formados por sedimentos con una resistencia intermedia. Entonces, explica, esos suelos sedimentarios pueden haber contribuido al colapso de las edificaciones. “Muchas respuestas llegarán cuando tengamos más datos disponibles”.
Incluso la posibilidad de que el doblete sísmico haya sido en realidad un triplete, también está siendo explorada.















