Hay pausas que no solo sirven para recuperar el aire, sino también para repensar el camino. En Universitario de Deportes, el receso obligado de la Liga 1 por las elecciones presidenciales llegó como una respiro necesario en medio de una temporada que empieza a comprimirse en el calendario y en las decisiones. Hoy, martes 14 de abril, cuando reciba a Coquimbo Unido en el Estadio Monumental por la fecha 2 del Grupo B de la Copa Libertadores 2026, el equipo de Javier Rabanal no solo pondrá en juego tres puntos: pondrá a prueba un plan que intenta equilibrar convicción, desgaste físico y resultados inmediatos. Al menos estarán 50 mil hinchas en las tribunas.
Hay pausas que no solo sirven para recuperar el aire, sino también para repensar el camino. En Universitario de Deportes, el receso obligado de la Liga 1 por las elecciones presidenciales llegó como una respiro necesario en medio de una temporada que empieza a comprimirse en el calendario y en las decisiones. Hoy, martes 14 de abril, cuando reciba a Coquimbo Unido en el Estadio Monumental por la fecha 2 del Grupo B de la Copa Libertadores 2026, el equipo de Javier Rabanal no solo pondrá en juego tres puntos: pondrá a prueba un plan que intenta equilibrar convicción, desgaste físico y resultados inmediatos. Al menos estarán 50 mil hinchas en las tribunas.
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El calendario no da tregua. Entre hoy, 14 de abril, y el 7 de mayo, la ‘U’ afrontará siete partidos en apenas 23 días, un promedio que obliga a jugar cada tres jornadas. En ese lapso, el equipo no solo alternará entre torneo local y Copa Libertadores, sino que también recorrerá 8766 kilómetros en viajes que incluyen Arequipa, Trujillo y Coquimbo, Chile. En ese contexto, la gestión del plantel deja de ser un detalle y se convierte en el eje del proyecto.
El empate sin goles ante Deportes Tolima en Ibagué dejó una sensación ambigua: la ‘U’ pudo ganar, pero también evidenció que el Grupo B será una pelea abierta. El 1-1 entre Club Nacional de Uruguay y Coquimbo confirmó esa lectura. No hay un favorito claro, y en ese escenario, los detalles —y las decisiones tácticas— marcarán la diferencia.
Pero si el debut dejó una certeza, también trajo una preocupación: la lesión de Martín Pérez Guedes. El mediocampista, héroe del último clásico, sufrió un desgarro que lo marginará entre dos y tres semanas. Su ausencia no es menor. En un equipo que aún busca fluidez, Pérez Guedes era uno de los pocos que entendía los ritmos del partido y los espacios entre líneas.
A esa baja se sumaron las dudas físicas de Andy Polo y Lisandro Alzugaray, quienes viajaron a Colombia pero no jugaron. Sin embargo, Polo logró recuperarse a tiempo y podrían reaparecer hoy ante Coquimbo. Su disponibilidad abre un abanico de posibilidades para Rabanal, que ahora sí tiene margen para ejecutar un plan más ambicioso.
Andy Polo entrenó hoy con el plantel en el Estadio Monumental. (Foto: Universitario)
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El debate interno en Universitario tiene nombre propio: 3-5-2 o 3-4-3. El primero no es solo un sistema; es una identidad construida desde el 2023, el molde que permitió un tricampeonato y que convirtió al equipo en una máquina de presión, intensidad y transiciones rápidas. El segundo, en cambio, es la idea que Rabanal quiere consolidar: más posesión, amplitud ofensiva y control del juego.
Hasta ahora, el técnico español ha convivido con ambos modelos. Ha mantenido el 3-5-2 como estructura base, pero ha ensayado variantes durante los partidos. El problema es que la transición no siempre ha sido fluida. La ‘U’ ha pasado de ser un equipo voraz a uno más previsible, con un 53% de posesión promedio que no siempre se traduce en profundidad.
El partido ante Coquimbo podría marcar un punto de inflexión. Las ausencias de Pérez Guedes y Lisandro Alzugaray, y la necesidad de rotar piezas invitan a pensar en una modificación estructural. No un cambio radical, pero sí una evolución.

Martín Pérez Guedes será baja en Universitario de Deportes. (Foto: Universitario)
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La defensa parece intocable: Caín Fara como refuerzo destacado, Matías Di Benedetto en gran nivel y Williams Riveros aportando experiencia copera. El ajuste estaría en el mediocampo.
Con una línea de cuatro volantes, Jesús Castillo y Jairo Concha podrían encargarse del eje, mientras que César Inga y José Carabalí ocuparían las bandas. Este dibujo liberaría la zona ofensiva, donde aparecen las principales novedades.
Arriba, la idea seduce: Alex Valera como referencia, con Polo por derecha —si está al cien por ciento— y Bryan Reyna por izquierda. Un tridente que, en teoría, ofrece amplitud, velocidad y desequilibrio, tres elementos que la ‘U’ ha extrañado en varios pasajes del año.
En cambio, si se mantiene el sistema 3-5-2, el XI sería con: Vargas; Fara, Riveros, Di Benedetto; Castillo o Calcaterra, Polo, Carabalí, Concha, Silveira; Gassama o Rivera y Valera.
Sekou Gassama. (Foto: Universitario)
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El desgaste no es una amenaza futura, es una realidad inmediata. Por eso, el plan de Rabanal no solo pasa por elegir un sistema, sino por gestionar minutos. La Copa Libertadores no permite especular, pero la Liga 1 tampoco espera.
En ese equilibrio, el técnico deberá decidir cuándo arriesgar y cuándo proteger. La recuperación de Polo es una buena noticia, pero también un riesgo si se acelera su retorno. La aparición de Reyna, en tanto, abre una puerta interesante: su perfil de extremo encaja mejor en el 3-4-3 que en el sistema tradicional.
Los últimos resultados han dado algo de oxígeno. El triunfo en el clásico ante Alianza Lima y el empate en Colombia no solo sumaron puntos: cambiaron el ánimo del vestuario. Se percibe una mayor conexión con la idea del entrenador, una disposición distinta para ejecutar lo que antes generaba dudas.
Sin embargo, la exigencia no baja. Universitario no es un equipo que pueda permitirse procesos largos sin resultados. Cada partido es un examen, y la Copa Libertadores amplifica esa presión.
Ante Coquimbo Unido, la ‘U’ tiene la oportunidad de confirmar que está en el camino correcto. No se trata solo de ganar, sino de cómo ganar. De mostrar una evolución sin perder la esencia. De encontrar un equilibrio entre la intensidad que lo llevó al éxito y la propuesta que Rabanal quiere consolidar.
El contexto ayuda: jugar en casa, con el respaldo de su gente y con la posibilidad de tomar ventaja en un grupo parejo. Pero también exige: cualquier tropiezo en el Monumental puede complicar un camino que ya de por sí es exigente.
Rabanal lo sabe. Su plan no es improvisado, pero sí está en construcción. Y en ese proceso, cada decisión cuenta. El sistema que elija, los nombres que coloque y la gestión de los tiempos marcarán no solo el resultado del martes, sino el rumbo de una temporada que recién empieza a mostrar su verdadera exigencia.
Porque en la Copa Libertadores no hay pausas que duren demasiado. Y la ‘U’, que encontró en este breve respiro una oportunidad para recalibrar, ahora está obligada a demostrar que sabe hacia dónde va.
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